Entrevista | Ruido Paraíso: «Estaba convencido de que este cambio me costaría un sacrificio. Pero no ha sido así.»

Aníbal tiene un proyecto en paralelo a Ojete Calor. Se llama Ruido Paraíso y tiene nuevo disco titulado ‘Gran Atlas’.

Hemos querido hablar con él y que nos explique muchísimo más de este proyecto.





Nuevo proyecto y segundo con Ruido Paraíso. ¿Con qué canción empezó esta etapa?

Con “Lo Siento”. Durante un ensayo para un concierto que di en 2015 se me ocurrió la melodía de voz de la canción. Esa melodía marcó la nueva etapa, más sentida y oscura. Al mismo tiempo estaba ya componiendo “Tu Corazón Es Un Puñal” y “Espadas”, que incluso las toqué en un concierto, aunque con una producción con la guitarra más presente. Una amiga las escuchó y me echó en cara el cambio de estilo tan radical. Sinceridad no pedida. Luego le terminaron gustando.

¿Qué has recibido por las redes cuando tus seguidores han escuchado el disco?

Fíjate, que yo estaba convencido de que este cambio me costaría un sacrificio. Pensaba que iba a perder a mis seguidores más fieles al pop. Pero no ha sido así y me parece genial porque me están llegando críticas muy buenas. En realidad, creo que el disco sigue teniendo melodías pop, muchas de ellas de vocación comercial, por llamarlo de alguna manera, aunque estén en la oscuridad. Son rayos de luz en la oscuridad. ¿Quién quiere solo luz o solo oscuridad pudiendo tener claroscuros? Si unos días sentimos acuestas el pesimismo de Virgina Wolf y otros días nos levantamos con la felicidad e ingenuidad de Espinete, ¿qué le vamos a hacer?

Guille Mostaza es tu fiel aliado en Ruido Paraíso. ¿Qué es lo mejor de trabajar con él?

Lo mejor es la comunicación. Poder hablar el mismo idioma musical, manejar los mismos referentes. Sentarnos y charlar sobre la producción de un disco en concreto durante una hora. Que cuando le diga que quiero un bajo a lo Manolo Aguilar de Mecano, no solo no se lleve las manos a la cabeza, sino que lo sepa ejecutar de manera increíble. Y sus consejos sobre el tratamiento de mi voz, que me ayudaron mucho a superar inseguridades. Me animó a dejarla más orgánica y presente y a no sepultarla en la mezcla bajo un manto de efectos.

Has trabajado con La Bien Querida. Hemos leído que a Guille le dijiste que esa canción la querías cantar con ella. ¿Ya se lo dijiste sabiendo que lo podía hacer posible?

A ver, yo manifesté mi deseo en voz alta en el estudio sabiendo que podía haber un genio de la lámpara cerca. Yo sabía que Guille y Frank Gálvez habían trabajado con ella, pero no me esperaba que todo sucediese tan rápido.

¿Cómo viviste el SÍ de La Bien Querida? ¿Qué destacas de esta experiencia con ella?

Lo viví con mucha alegría. Con una agenda como la suya me podía imaginar muchas respuestas diferentes y todas lógicas, pero una respuesta tan rápida y tan optimista me sorprendió mucho.

Hay canciones que no son historias en primera persona. ¿Le enseñas las canciones a la gente que te ha explicado la historia que te ha motivado a escribir? Si es así, ¡cuéntanos una de esas reacciones!

Solo les enseño las canciones en proceso a mis amigos más cercanos. Muchas frases las pillan en seguida y saben a lo que me estoy refiriendo y nos hace mucha gracia porque de alguna manera es como desvelar nuestros secretos a todo el mundo. Pero por lo general, tiendo a tratar el tema como en una obra de ficción. Aunque parta de un hecho real yo lo desarrollo a mi gusto. Siempre procuro que la frase contenga la suficiente ambigüedad como para que termine siendo una emoción universal. Por ejemplo, en la cara b “Comportamiento” hablo de una costumbre que teníamos mis amigos y yo. Nos metíamos en mi coche y nos poníamos a dar vueltas sin parar mientras escuchábamos canciones y despotricábamos de todo el mundo. Y también hablábamos de las cosas que nos fascinaban, las que nos unían todavía más. En cualquier caso, nunca me gusta dar más datos de lo normal porque prefiero que cada oyente se lleve la canción a su vida y se le aplique como prefiera. Es mejor así, hay más lecturas.

Te decimos frases de algunas canciones de ‘Gran Atlas’, adivinas el título y nos cuentas más sobre ellas:

«Anoche según te abrazaba, me entraron ganas de matarte.»

Esta es de “Oros”. Hablo continuamente de los contrarios, de la dualidad. Del pero no. Del te quiero pero te odio. Esta frase es eso. Es estar enganchado al resentimiento.

«Llevo un saco con monedas, compro mi muerte. 
»

Esta frase es de “Voy A Dejarte”. Habla de que no todas las cosas que nos pasan ocurren de manera fortuita. De que las relaciones tóxicas, si duran mucho, es porque las estamos consintiendo nosotros mismos. De que sabemos cómo va a acabar la historia y aunque no nos guste el final seguimos ahí dando pasos erróneos pero firmes.

«No perderé más tiempo, voy ahora a tu encuentro. «

Esa frase pertenece al diálogo que mantengo con la muerte en “Lo Siento”. Es un diálogo muy liviano, muy cercano, quitándole todo el peso a esa situación tan trascendente. Es decirle “vete yendo tú que voy yo ahora”, para mientras ir ganando algo de tiempo a ver si puedes engañar al destino.

«60 segundos me duele el minuto.»

Esta pertenece a “Procesión”. Me pareció una frase contundente para reflejar una obsesión. Cuando sientes dependencia emocional hacia alguien el tiempo se ralentiza y no puedes dejar de pensar en otra cosa.

«Ya no sé cómo decirte: “No me hagas esto”
»

Es de “Tu Corazón Es Un Puñal”. Intentas una y otra vez cambiar lo que es imposible. Un bucle que se repite sin sorpresas.

¿Para cuándo este espectáculo en directo? ¿Habrán invitados?»

Estoy ensayando estos días el directo para presentar “Gran Atlas”. Iremos dos o tres músicos con sintes, batería electrónica y guitarra, para hacer más orgánico el directo. El nuevo estilo combina muy bien con las canciones más pop del anterior disco. En algunas ciudades podría caer algún invitado especial, por supuesto.

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